Qué es una subasta electrónica: cómo funciona y cuándo utilizarla

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Una subasta electrónica permite negociar online con varios proveedores bajo unas reglas definidas y en tiempo real. Explicamos cómo funciona, qué tipos existen y cuándo resulta adecuada.

Una subasta electrónica es un proceso de negociación desarrollado a través de una plataforma digital en el que varios participantes pueden presentar y mejorar sus ofertas siguiendo unas reglas previamente definidas.

En el ámbito de las compras empresariales, este tipo de negociación permite que proveedores previamente seleccionados compitan en tiempo real por una oportunidad de negocio. Dependiendo del objetivo del proceso, las ofertas pueden evolucionar a la baja —como ocurre habitualmente en una subasta inversa de compras— o al alza cuando la empresa utiliza la subasta para vender un activo, material u otro recurso.

La tecnología permite gestionar de manera estructurada aspectos como los participantes, el precio de partida, la duración, las pujas, las posibles prórrogas y la información que cada proveedor puede visualizar durante la negociación.

La subasta electrónica no sustituye, sin embargo, a una correcta estrategia de Compras. Para obtener un buen resultado es necesario haber definido previamente qué se está negociando, qué proveedores están capacitados para participar y bajo qué condiciones se compararán sus propuestas.

¿Qué es una subasta electrónica?

Una subasta electrónica o e-Auction es una negociación competitiva que se desarrolla online y durante un periodo determinado.

Los participantes acceden a un entorno digital y presentan sus ofertas conforme a las condiciones establecidas por la empresa organizadora. Durante el proceso pueden mejorar sus propuestas en función del tipo de subasta y de la información que tengan disponible.

APTSE dispone de un software de subastas electrónicas para empresas que permite configurar y gestionar este tipo de negociaciones dentro de un entorno digital privado para los proveedores invitados.

Frente a una negociación tradicional mediante sucesivas llamadas, correos electrónicos o reuniones, todos los participantes compiten dentro de un procedimiento estructurado y sometido a unas mismas reglas.

¿Qué diferencia existe entre una subasta tradicional y una subasta inversa?

La dirección en la que evoluciona el precio depende fundamentalmente de si la empresa pretende comprar o vender.

Subasta para la venta

En una subasta tradicional, una empresa ofrece un bien, activo o material y varios compradores compiten por adquirirlo.

En términos generales, el precio va aumentando conforme los participantes mejoran sus ofertas. El objetivo del vendedor es conseguir las mejores condiciones posibles.

APTSE ha utilizado este planteamiento, por ejemplo, en una subasta electrónica para la venta de scrap metálico en Holanda. En aquel proceso, dos empresas compitieron por la adjudicación y el precio pasó de 209.945,38 € antes de la subasta a 266.804,69 €, lo que supuso una mejora del 27,08 %.

Subasta inversa para la compra

En una subasta inversa ocurre lo contrario.

Es la empresa compradora la que presenta una necesidad y los proveedores compiten por conseguir el negocio mejorando sus ofertas.

Cuando el elemento negociado es el precio, la evolución suele producirse a la baja: los proveedores reducen progresivamente sus propuestas para intentar situarse en una posición competitiva.

Este modelo se utiliza especialmente cuando varios proveedores cualificados pueden suministrar un producto o servicio suficientemente definido y sus propuestas son comparables.

APTSE, por ejemplo, gestionó una subasta inversa para una máquina de tratamiento de gases en la que tres proveedores presentaron 63 ofertas durante 55 minutos. La negociación consiguió reducir un 27,49 % la mejor oferta existente antes de comenzar la subasta.

Cómo funciona una subasta electrónica paso a paso

Aunque la configuración depende de cada proyecto, un proceso profesional puede dividirse en varias fases.

1. Definir qué se va a negociar

Antes de organizar una subasta debe establecerse con claridad el producto, servicio, activo o categoría objeto de negociación.

En un proceso de compra pueden ser necesarios aspectos como:

  • Especificaciones técnicas.
  • Cantidades.
  • Centros de entrega.
  • Plazos.
  • Condiciones de pago.
  • Requisitos de calidad.
  • Garantías.
  • Costes logísticos.
  • Duración del contrato.

Los proveedores deben saber exactamente sobre qué están realizando sus ofertas.

Una subasta no debería utilizarse para intentar resolver mediante precio diferencias técnicas que todavía no han sido aclaradas.

2. Seleccionar los participantes

El siguiente paso es identificar qué empresas pueden participar.

En una subasta de compras no se trata simplemente de conseguir el mayor número posible de proveedores. Lo importante es que los participantes hayan sido previamente evaluados y puedan cumplir las condiciones de la operación.

Pueden intervenir proveedores habituales, empresas homologadas o nuevos candidatos identificados durante el proceso de sourcing.

Cuando todavía no se conoce suficientemente el mercado, puede realizarse previamente una RFI para recopilar información, evaluar las capacidades de los posibles proveedores y seleccionar a los candidatos. APTSE dispone de un módulo específico para gestionar solicitudes RFI online.

3. Obtener y comparar las ofertas iniciales

Antes de comenzar la negociación es conveniente disponer de información que permita conocer la posición de partida de los proveedores.

Una RFQ puede utilizarse para solicitar precios y condiciones utilizando una estructura común.

Esta fase permite comprobar que las propuestas son realmente comparables y detectar diferencias relativas a transporte, especificaciones, plazos, garantías u otras condiciones.

En nuestro artículo sobre qué es una RFQ, cómo funciona y qué debe incluir explicamos con detalle cómo desarrollar este proceso.

La RFQ y la subasta electrónica, por tanto, no son procedimientos opuestos. Pueden formar parte de un mismo proceso:

RFQ → comparación de ofertas → selección de participantes → subasta electrónica → resultado final.

4. Elegir el tipo de subasta

No existe una única configuración válida para todas las negociaciones.

La empresa debe decidir qué mecanismo resulta más adecuado según el mercado, la compra o venta realizada y el comportamiento esperado de los participantes.

APTSE permite configurar, entre otras posibilidades, subastas clásicas y holandesas, así como establecer diferentes formas de mostrar la información a los participantes durante la negociación.

5. Establecer las reglas

Antes de comenzar deben quedar determinados elementos como:

  • Fecha y hora.
  • Duración inicial.
  • Precio o valor de referencia.
  • Incrementos o decrementos permitidos.
  • Posibles prórrogas.
  • Participantes.
  • Información visible.
  • Condiciones de adjudicación.

Las reglas deben ser conocidas con anterioridad y aplicarse de manera coherente a todos los participantes.

6. Desarrollo de la subasta

Durante la sesión los proveedores presentan y mejoran sus ofertas.

La plataforma registra la evolución del proceso y permite al comprador seguir la negociación en tiempo real.

Dependiendo de la configuración, un proveedor puede conocer su posición, determinados importes o únicamente la información necesaria para saber si su propuesta es competitiva.

APTSE permite utilizar diferentes niveles de visibilidad durante la negociación, adaptando la información que recibe cada participante a la estrategia definida para la subasta.

Cuando termina la subasta, la empresa dispone del resultado final de la negociación y del histórico de las ofertas realizadas.

Pero finalizar en primera posición no significa necesariamente que el precio deba ser el único criterio de adjudicación.

Antes de tomar la decisión definitiva deben comprobarse nuevamente los requisitos técnicos, comerciales y de calidad establecidos para el proceso.

La finalidad de la subasta es mejorar una negociación entre propuestas previamente válidas, no convertir automáticamente la oferta más barata en la mejor opción.

Tipos de subastas electrónicas

Existen diferentes mecanismos y cada uno responde a una estrategia concreta.

Subasta electrónica clásica

Los participantes presentan ofertas y pueden ir mejorándolas durante el tiempo establecido.

Es un formato especialmente intuitivo cuando se quiere generar una negociación competitiva en tiempo real.

Subasta inversa

Es una modalidad especialmente utilizada en Compras.

Varios proveedores compiten por adjudicarse el suministro de un producto o servicio y, cuando el precio constituye la variable negociada, van reduciendo sus propuestas.

Subasta holandesa

La dinámica es diferente.

Se establece un precio que va modificándose automáticamente siguiendo los intervalos configurados y el proceso termina cuando un participante acepta el valor ofrecido.

APTSE permite configurar tanto subastas clásicas como holandesas dentro de su módulo de subastas electrónicas.

Subastas ascendentes y descendentes

La dirección del precio debe adaptarse al objetivo de la negociación.

Una empresa que vende un activo estará normalmente interesada en fomentar propuestas superiores.

En una negociación de compra, por el contrario, puede buscar mejoras descendentes sobre los precios inicialmente ofertados.

Por eso, antes de elegir el formato hay que determinar qué comportamiento queremos provocar durante la negociación.

¿Cuándo conviene utilizar una subasta electrónica?

Una subasta electrónica puede ofrecer buenos resultados cuando existen determinadas condiciones.

La necesidad está bien definida

Los participantes deben estar negociando realmente sobre el mismo producto o servicio.

Cuanto mayor sea la ambigüedad de las especificaciones, más difícil será interpretar correctamente las diferencias de precio.

Existen varios proveedores cualificados

La competencia es uno de los principales elementos de la subasta.

Si solamente existe un proveedor capaz de cumplir los requisitos, difícilmente podrá desarrollarse una negociación competitiva.

Las ofertas pueden compararse

Antes de iniciar la subasta deben haberse identificado posibles diferencias en las condiciones propuestas.

Si una empresa incluye transporte y otra no, o si las garantías, calidades o alcances son diferentes, comparar únicamente el precio puede conducir a una decisión equivocada.

Existe margen real para negociar

La subasta debe plantearse sobre una oportunidad en la que la competencia pueda generar movimiento entre las ofertas.

El análisis previo del mercado y de las propuestas recibidas resulta fundamental para definir la estrategia.

Las reglas pueden establecerse con claridad

Todos los participantes deben conocer el funcionamiento del proceso y disponer de información suficiente para tomar sus decisiones.

¿Cuándo puede no ser recomendable?

No todas las compras necesitan una subasta electrónica.

Puede no ser la herramienta adecuada cuando:

  • La necesidad todavía no está suficientemente definida.
  • Las propuestas técnicas son muy diferentes.
  • Existe un único proveedor viable.
  • El componente cualitativo resulta difícil de comparar.
  • El coste de cambiar de proveedor supera cualquier posible mejora económica.
  • La negociación incluye numerosas variables que todavía no han sido normalizadas.
  • La relación estratégica con el proveedor requiere un procedimiento diferente.

En estos casos puede ser más adecuado comenzar con una RFI, una RFQ o una negociación directa.

Si existe duda sobre cuál de los dos primeros procesos utilizar, en RFQ y RFI: diferencias y cuándo utilizar cada proceso explicamos sus funciones y cómo pueden combinarse dentro de una misma compra. Ver artículo sobre las diferencias entre RFQ y RFI

La tecnología debe adaptarse a la estrategia de Compras, no al contrario.

Principales ventajas de las subastas electrónicas

Aumentan la competencia

Los proveedores tienen la oportunidad de mejorar sus propuestas durante un mismo proceso.

Una oferta inicial deja de ser necesariamente la última.

Permiten descubrir el precio competitivo del mercado

La interacción entre varios participantes puede ayudar a comprobar hasta dónde existe realmente margen de negociación.

Reducen el tiempo de negociación

Una negociación que mediante sucesivas rondas de correos podría prolongarse durante días puede concentrarse en una sesión determinada cuando las condiciones ya están correctamente preparadas.

Mejoran la trazabilidad

Las ofertas quedan registradas dentro del mismo proceso y pueden analizarse posteriormente.

Estandarizan las reglas

Los participantes trabajan dentro de una misma estructura y conocen previamente las condiciones de la negociación.

Facilitan el análisis posterior

El histórico permite estudiar cómo se ha comportado cada participante, qué evolución ha seguido el precio y cuál ha sido el resultado conseguido respecto a la situación inicial.

La utilización de RFQ, sourcing y subastas electrónicas como herramientas complementarias también forma parte de una estrategia más amplia de optimización. Lo explicamos en Reducción de costes en compras: estrategias de sourcing y negociación digital. Ver artículo sobre reducción de costes en compras aptse.com

RFQ y subasta electrónica: dos herramientas complementarias

Una de las combinaciones más interesantes en Compras consiste en utilizar primero una RFQ y posteriormente una subasta electrónica.

La RFQ permite:

  1. Solicitar las propuestas iniciales.
  2. Comprobar el cumplimiento de los requisitos.
  3. Comparar precios y condiciones.
  4. Seleccionar a los proveedores válidos.

Una vez realizado este análisis, la subasta puede utilizarse como una fase posterior de negociación.

No todas las RFQ deben acabar en subasta. En algunos proyectos la mejor propuesta puede seleccionarse directamente o puede ser preferible una negociación individual.

La decisión depende de la estrategia, del mercado, del número de proveedores y del margen identificado entre las ofertas.

Subastas electrónicas con APTSE

APTSE incorpora un módulo específico para gestionar subastas electrónicas B2B en un entorno privado al que acceden los proveedores invitados.

El software de subastas electrónicas de APTSE permite configurar diferentes modalidades de negociación, establecer las condiciones del proceso y controlar la evolución de las ofertas desde una única plataforma.

La subasta puede integrarse además dentro de un proceso más amplio de gestión de Compras: selección de proveedores, RFI, RFQ, análisis de ofertas y negociación.

De esta forma, la herramienta digital no sustituye al trabajo previo de Compras, sino que permite desarrollar la negociación dentro de un entorno estructurado, competitivo y trazable.

Preguntas frecuentes sobre subastas electrónicas

¿Qué es una subasta electrónica?

Es una negociación desarrollada mediante una plataforma digital en la que varios participantes pueden presentar y mejorar sus ofertas durante un periodo determinado siguiendo unas reglas previamente definidas.

¿Qué es una subasta inversa?

Es una modalidad utilizada principalmente en compras en la que varios proveedores compiten por conseguir el negocio de una empresa. Cuando se negocia el precio, los proveedores suelen mejorar sus propuestas reduciendo progresivamente el importe.

¿Una subasta electrónica sirve únicamente para comprar?

No. También puede utilizarse para vender activos, materiales u otros bienes. En esos casos el objetivo puede consistir en que distintos compradores compitan aumentando sus ofertas.

¿La oferta más barata gana siempre una subasta inversa?

No necesariamente. Antes de adjudicar deben respetarse los criterios definidos por la empresa y comprobarse aspectos como especificaciones, calidad, plazos y condiciones comerciales.

¿Cuántos proveedores hacen falta para una subasta electrónica?

No existe un número universal. Lo importante es disponer de varios participantes cualificados y de suficiente competencia para que la negociación tenga sentido. El número adecuado dependerá del mercado y de las características de la operación.

¿Puede realizarse una RFQ antes de una subasta?

Sí. La RFQ permite obtener y comparar ofertas iniciales, validar a los proveedores y disponer de una referencia sobre la que preparar posteriormente la negociación electrónica.

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